lunes, 21 de septiembre de 2015

LABERINTO


Las primeras referencias al laberinto las encontramos en los relatos míticos de la Grecia antigua. Es la denominación que se le da al palacio del rey Minos de Creta, construido a base de numerosas e intrincadas estancias. Posteriormente, pasó a emplearse para el recinto construido por Dédalo para encerrar al Minotauro, y en el que Teseo entró para matar al monstruo, logrando salir después siguiendo el rastro de un hilo que le había entregado Ariadna. Por tanto, en el relato mítico, el laberinto tiene el valor de prueba que el héroe debe superar. La dificultad para encontrar la salida hace que se identifique con los caminos de difícil acceso o el recorrido largo y penoso hasta llegar a lo deseado.

El laberinto también fue utilizado en algunos ritos africanos en los que se enseñaba al neófito a no perderse e ir directo a lo largo de su vida hacia el centro espiritual, hacia la inmortalidad.

Con el tiempo, el laberinto fue tomado como motivo por el arte cristiano, de tal manera que lo encontramos representado en el suelo de muchas iglesias medievales (sobre todo durante el gótico) simbolizando de alguna manera la existencia terrenal, donde el hombre debe superar un largo y tortuoso camino cargado de pruebas y dificultades hasta llegar a la vida eterna, la salvación, representada en el centro del laberinto como manifestación de la Jerusalén celestial. En íntima conexión con estas ideas, encontramos esos laberintos en el pavimento como representación abreviada de las peregrinaciones a los santos lugares.

EL TAZÓN DE LECHE


El discípulo se lamentaba ante su maestro:
—Ya ni siquiera encuentro disfrute en lo placentero. Mi mente está tan insatisfecha que incluso las cosas agradables han dejado de serlo para mí. Hasta lo deleitable se toma amargo.

—Cuando la mente no está en equilibrio y sosiego, no se puede disfrutar de nada, efectivamente —dijo el maestro.

—Pero ¿por qué? —preguntó angustiado el discípulo.

—Lo entenderás mejor si haces lo que te diga. Busca un enfermo grave y dale un tazón de leche dulce. Después vuelve aquí y cuéntame lo sucedido.
Aunque la petición era muy extraña, el discípulo decidió hacer lo que le pedía el maestro. En el pueblo se enteró de que había un enfermo muy grave. Acudió a visitarlo, con un tazón de leche dulce y se la dio a beber, ayudándole a incorporarse lo necesario para tomarla. El enfermo, al probar la leche, hizo una mueca de asco y protestó:
—¡Qué amargo está esto!

Cuando el discípulo le contó el hecho al maestro, éste dijo: —¿Te das cuenta? Si la mente no está bien, nada está bien.

Cuando hay amargura en la mente, esa amargura se proyecta e impregna incluso lo más bello y placentero. La mente que no ha evolucionado puede hallar diversión y aburrimiento, placer y dolor: pero jamás la dulzura que solo procura una mente en la que han brotado factores de iluminación como la sabiduría, el contento, el sosiego y la compasión.

(Ramiro Calle, Cuentos espirituales del Himalaya)

EL RAJA-YOGA


Es una de las disciplinas más antiguas y elaboradas del Yoga en su aspecto más amplio y profundo. Su conocimiento se debe esencialmente al sabio maestro Patanjali, del que deja testimonio de su origen y su método en uno de los escritos más antiguos sobre el yoga que se conocen, el YOGA SUTRA.

El Raja Yoga es también considerado como “el rey de los Yogas” por muchos expertos, ya que abarca toda una disciplina de purificación, activación de todas las energías generadas por el ser humano, dominio de la mente, despertar de la conciencia y liberación del ciclo de nacimientos y muertes.

El Raja Yoga sigue una profunda didáctica donde vamos alcanzando todos los dominios de las diferentes parcelas de la vida y del ser humano desde lo más exterior hasta lo más interior y real de sí mismos. Está compuesto por ocho etapas las cuales son:

Yama: perfección en los valores éticos que establecen el equilibrio y armonía con los demás seres humanos y el medio ambiente en que vivimos.

Niyama: búsqueda de la pureza, la alegría del corazón, rectitud, estudio y entrega a Dios.

Asana: dominio de las postura, control del cuerpo físico.

Pranayama: dominio de la ciencia del Prana o aliento vital para generar estados energéticos superiores.

Pratyahara: la capacidad para abstraernos de los sentidos externos y tener una percepción objetiva y clara de nuestro mundo interior

Dharana: dominio de la concentración de la mente a través de la voluntad creadora.

Dhyana: dominio de la meditación para alcanzar el estado de contemplación

Samadhi: liberación de la conciencia y experiencia mística de la presencia divina y eterna. Este estado también recibe en otras culturas el nombre de sunyata, satori, etc…

El Raja Yoga nos lleva al conocimiento de sí mismos, nos enseña a ser más comprensivos, pacientes y tolerantes con los defectos ajenos, cultiva el amor y el perdón, genera una espiritualidad basada en la experiencia, nos guía hacia la conciencia, satisface la sed del alma, serena la mente, desarrolla las facultades latentes, nos conduce hacia la sabiduría, nos hace alcanzar la Gnosis o Gnana-Yoga, el conocimiento.

El Raja-Yoga debe de convertirse en un camino de desarrollo interior, íntimo y personal donde podamos gozar de todas las bondades que encierra nuestro corazón y poder transformar todos los valores subjetivos de nuestra mente, con el objeto de aprender a contemplar el mundo y a sí mismos desde una perspectiva más honesta, real, profunda, reveladora y dichosa. 

El Raja-yoga es una enseñanza que desde tiempos muy antiguos está dirigida al espíritu de toda la humanidad.

martes, 15 de septiembre de 2015

SOBRE EL AMOR…


Gran cosa es el amor: un bien inmenso, ciertamente; es lo único que hace ligero cuanto es penoso, y hace que se sufra con ánimo igual todo lo desigual. Porque lleva el peso sin sentirlo, y todo lo amargo lo torna dulce y sabroso.

El noble amor de Jesús nos empuja a llevar a cabo grandes empresas y nos mueve a desear siempre lo más perfecto. El amor, de suyo impetuoso, tiende hacia las cumbres, y no consiente que las cosas rastreras los detengan aquí abajo.

(...) No hay nada más dulce que el amor; nada más fuerte, nada más alto y sublime; nada más vasto, ni más delicioso ni más cumplido; no hay nada mejor en el cielo ni en la tierra. Como que el amor nació de Dios, y por eso no puede descansar más que en Dios, elevándose por encima de todas las cosas creadas.

El que ama corre, vuela y está poseído de la alegría; es libre y nada ni nadie es capaz de retenerlo en su carrera. (...)

Tomás de Kempis

REALIDAD


¿Por qué, a pesar de nuestro profundo deseo de ser felices, hemos de enfrentarnos sin interrupción al sufrimiento y al dolor? Desde el punto de vista budista, porque tenemos ciertas concepciones “defectuosas” en cuanto a la manera de percibir el mundo y de conectarnos otra vez a él. A raíz de esta mentira, el budismo identifica cuatro puntos de vista erróneos. 

1) El primero consiste en contemplar como eternas, permanentes e invariables las cosas y los acontecimientos que son inconstantes y transitorios. 

2) El segundo valora el hecho de percibir como muy agradables las cosas y los acontecimientos que son fuente de descontento y sufrimiento. 

3) El tercer punto de vista erróneo es que a menudo tenemos tendencia a considerar puras y deseables las cosas que son impuras. 

4) Y el cuarto reside en nuestra tendencia a proyectar una noción de existencia concreta sobre los acontecimientos y las cosas que, en realidad, carecen de tal autonomía.

Dalai Lama

¿QUIÉN ES? (CUENTO)


El amante llamó a la puerta de su amada. «¿Quién es?», preguntó la amada desde dentro. «Soy yo», dijo el amante.
«Entonces márchate. En esta casa no cabemos tú y yo».
El rechazado amante se fue al desierto, donde estuvo meditando durante meses, considerando las palabras de la amada. Por fin regresó y volvió a llamar a la puerta. «¿Quién es?». «Soy tú».
Y la puerta se abrió inmediatamente.

(Anthony de Mello, El canto del pájaro)

viernes, 11 de septiembre de 2015

LA PRÁCTICA


Con la práctica, experimentación o vivencia de cualquiera de las obras que he entregado a la humanidad, el practicante lograría, es obvio, la emancipación psicológica.

Existen gentes que hablan maravillas sobre la reencarnación, la Atlántida, la Alquimia, el Ego, el desdoblamiento astral y ante el mundo exterior son expertos en estas materias, pero esto solamente es estar intelectualmente informado. En el fondo, estas personas no saben nada y a la hora de la muerte, estos expositores quedan nada más que con conocimientos almacenados en la memoria, que en el más allá no les sirven para nada porque siguen con la conciencia dormida.

Si uno está únicamente embotellado en teorías, si no se ha realizado nada práctico, si no se ha hecho conciencia de lo que he enseñado en los libros, si dejamos el conocimiento en la memoria, se puede decir que hemos perdido el tiempo miserablemente.

La memoria es el principio formativo del Centro Intelectual. Cuando una persona aspira a algo más, cuando alguien mira a través de las limitaciones del subconsciente y ve aquello que tiene depositado en la memoria, y analiza o medita sobre el último acontecimiento o enseñanzas de un libro esotérico, entonces esos valores pasan a la fase emocional del mismo Centro Intelectual. Cuando se quiere conocer la honda significación de dichos conocimientos, y la persona se entrega de lleno a la meditación, obviamente tales conocimientos pasan al Centro Emocional propiamente dicho y se llegan a sentir en el fondo del alma.

Cuando se han vivenciado limpiamente los conocimientos -los valores cognoscibles de la esencia-, entonces, por último, quedan depositados en la conciencia y ya no se pierden jamás. La esencia viene a quedar enriquecida con los mismos.

Ahora comprenderemos cuál es la forma de volver conscientes los conocimientos gnósticos que he entregado en los libros que he escrito anteriormente y en éste también.

La meditación resulta formidable para volvernos conscientes de los conocimientos gnósticos; mas no cometamos el error de dejar los conocimientos exclusivamente en teorías o en la memoria, porque si así procedemos jamás lograremos el dominio de la mente.

(Samael Aun Weor, La Revolución de la Dialéctica)

LA ENERGÍA CREADORA DE WALTER SIEGMEISTER


El autor, el doctor Siegmeister repasa todos los métodos existentes para mantener la juventud, la salud y la sexualidad controlando el nacimiento de los hijos. Cuando hablamos de juventud, es considerando que esta va de la mano con la sexualidad y que la degeneración física del hombre tiene intima relación con el desgaste y desperdicio de nuestra energía seminal. Por ello el doctor nos habla de la Comunidad Oneida, el método Karezza y el Método "Diana" entre otros métodos y tratamientos para mantener la juventud con una sexualidad sana para hombres y mujeres.

El libro es muy interesante, de liviana lectura y con unas formulas tan precisas que invitan a la práctica y experimentación personal (por supuesto que en pareja legalmente constituida); además de incluir dietas que ayudan a la conservación del semen (tanto en los hombres como en las mujeres).

martes, 1 de septiembre de 2015

MINOTAURO



Las pasiones salvajes de la naturaleza; el toro solar; el principio húmedo; la miasma aniquilada por el sol representado por el héroe solar Teseo; asociado al laberinto representa la vida tortuosa y con el hilo representa el instinto divino del hombre. Emblema de Creta.

LA VIDA


En el terreno de la vida práctica descubrimos siempre contrastes que asombran. Gentes adineradas con magnífica residencia y muchas amistades, a veces sufren espantosamente...

Humildes proletarios de pico y pala o personas de la clase media, suelen vivir a veces en completa felicidad.

Muchos archimillonarios sufren de impotencia sexual y ricas matronas lloran amargamente la infidelidad del marido...

Los ricos de la tierra parecen buitres entre jaulas de oro, por estos tiempos no pueden vivir sin "guarda-espaldas"...

Los hombres de estado arrastran cadenas, nunca están libres, andan por doquiera rodeados de gente armada hasta los dientes...

Estudiemos esta situación más detenidamente. Necesitamos saber que es la vida. Cada cual es Libre de opinar como quiera...

Digan lo que digan ciertamente nadie sabe nada, la vida resulta un problema que ninguno entiende...

Cuando las gentes desean contarnos gratuitamente la historia de su vida, citan acontecimientos, nombres y apellidos, fechas, etc., y sienten satisfacción al hacer sus relatos...

Esas pobres gentes ignoran que sus relatos están incompletos porque eventos, nombres y fechas, es tan sólo el aspecto externo de la película, falta el aspecto interno...

Es urgente conocer "estados de conciencia", a cada evento le corresponde tal o cual estado anímico.

Los estados son interiores y los eventos son exteriores, los acontecimientos externos no son todo...

Entiéndase por estados interiores las buenas o malas disposiciones, las preocupaciones, la depresión, la superstición, el temor, la sospecha, la misericordia, la auto-consideración, la sobre-estimación de Sí mismo; estados de sentirse feliz, estados de gozo, etc., etc., etc.

Incuestionablemente los estados interiores pueden corresponderse exactamente con los acontecimientos exteriores o ser originados por éstos, o no tener relación alguna con los mismos...

En todo caso estados y eventos son diferentes. No siempre los sucesos se corresponden exactamente con estados afines.

El estado interior de un evento agradable podría no corresponderse con el mismo.

El estado interior de un evento desagradable podría no corresponderse con el mismo.

Acontecimientos aguardados durante mucho tiempo, cuando vinieron sentimos que faltaba algo...

Ciertamente faltaba el correspondiente estado Interior que debía combinarse con el acontecimiento exterior...

Muchas veces el acontecimiento que no se esperaba viene a ser el que mejores momentos nos ha proporcionado...

(Samael Aun Weor, Psicología Revolucionaria)

CUENTO SIN TÍTULO 1


Un joven fue a ver a un sabio maestro y le preguntó:
-Señor, ¿qué debo hacer para conseguir lo que yo quiero?.
El sabio no contestó.
El joven después de repetir su pregunta varias veces con el mismo resultado se marchó y volvió al día siguiente con la misma demanda.
No obtuvo ninguna respuesta y entonces volvió por tercera vez y repitió su pregunta:
-¿Qué debo hacer para conseguir lo que yo quiero?
El sabio le dijo:
-Ven conmigo.
Y se dirigieron a un río cercano.
Entró en el agua llevando al joven de la mano y cuando alcanzaron cierta profundidad el sabio se apoyó en los hombros del joven y lo sumergió en el agua y pese a los esfuerzos del joven por desasirse de él, allí lo mantuvo.
Al fin lo dejó salir y el joven respiró recuperando su aliento.
Entonces preguntó el sabio.
-Cuando estabas bajo el agua, ¿qué era lo que más deseabas?
Sin vacilar contestó el joven:
-Aire, quería aire.
-¿No hubieras preferido mejor riquezas, comodidad, placeres, poder o amor?
–No, señor, deseaba aire, necesitaba aire y solo aire -fue su inmediata respuesta.
-Entonces -contestó el sabio-, para conseguir lo que tú quieres debes quererlo con la misma intensidad que querías el aire, debes luchar por ello y excluir todo lo demás.
Debe ser tu única aspiración día y noche.
Si tienes ese fervor, conseguirás sin duda lo que quieres.

PUREZA DE CORAZÓN


Una vez, un grupo de mendigos leprosos llegaron a la asamblea del Maestro zen Bankei, un instructor de masas de gran corazón. Bankei los admitió en su compañía, y cuando los inició, incluso los lavó y les afeitó las cabezas con sus propias manos.
Dio la casualidad de que se encontraba presente cierto caballero, representante de un barón que tenía fe en Bankei y que ya había construido un templo en su provincia, donde el instructor podría entrenar a sus discípulos y dirigirse al pueblo.
Repugnado ante la vista del Maestro zen afeitando las cabezas de los intocables, el caballero llevó apresuradamente una palangana de agua para que Bankei se lavara las manos.
Pero el Maestro la rechazó, haciendo la siguiente observación: “Tu repugnancia es más inmunda que sus llagas.”

(Antología Zen. Cien Historias de Iluminación, 
Versión y recopilación de Thomas Cleary)